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  • Última actualización: Sábado 25 Marzo 2017.

Propuesta de la Academia Nacional de Ciencias para el Diálogo Social (2016)

 Abril 2016_ El 17 de marzo pasado, en su discurso de inauguración de los foros temáticos del Dialogo Social, el Presidente Vázquez identificó un conjunto de objetivos o desafíos que definen por si mismos orientaciones estratégicas para encarar el desarrollo productivo del Uruguay en las próximas décadas. Sintéticamente los mismos apuntan a un desarrollo productivo sustentable y amigable con el medio ambiente y con justicia social; agregar a los rubros tradicionales, intensivos en materias primas de nuestra matriz productiva otros, menos dependientes de los recursos naturales que incorporen innovaciones tecnológicas tales como los derivados de la biotecnología; transformar nuestras prácticas educativas y tecnológicas para que se adecuen a las nuevas demandas de empleo, en particular, las que puedan emerger de los crecientes procesos de automatización e informatización; y desarrollar nuestras capacidades industriales para que incorporen intensivamente innovaciones tecnológicas y resulten competitivas a nivel regional y mundial.

La Academia Nacional de Ciencias del Uruguay tiene amplias coincidencias con los objetivos planteados en dicha oportunidad y con la identificación de la Investigación y la Innovación como factores esenciales para alcanzarlos. El grado de desarrollo científico de un país es determinante para atraer inversiones de empresas de alta tecnología, generar nuevos productos y servicios, y mejorar la inserción internacional y la competitividad además de resultar central para asegurar altos niveles de bienestar social. Considera que el Dialogo Social puede ser una excelente oportunidad para que el tema adquiera la centralidad que merece y para que surjan apoyos conceptuales firmes para fomentar el desarrollo científico tecnológico integral del país, con el aval y participación de la ciudadanía.

Para ello, la Academia propone que se incluya dentro del debate ciudadano el tema de la definición de estrategias de desarrollo científico tecnológico con especial énfasis en la formación de recursos humanos altamente calificados y su retención e incorporación al sistema científico, tecnológico y productivo nacional, mejorando las condiciones para el aprovechamiento de las capacidades científicas generadas, tanto por el sector público como privado.

Las opciones por carreras científicas son sumamente riesgosas para el estudiante porque suman a los altos niveles de exigencia académica comprobables por los importantes índices de fracaso y las bajas probabilidades de inserción de los egresados, las escasas ofertas académicas existentes. Estos factores unidos a la existencia de políticas agresivas de atracción de investigadores en la región y el resto del mundo han limitado el crecimiento de nuestra comunidad científica que de acuerdo a diversas fuentes confiables apenas alcanza los 2000 investigadores y tiene un ritmo de crecimiento muy bajo.

La Academia Nacional de Ciencias del Uruguay ha venido impulsando por diversos mecanismos un conjunto de propuestas de investigación e innovación para el presente período de gobierno que procuran concretar de una manera simple y específica el acuerdo impulsado por la ANCIU y respaldado por todos los candidatos presidenciales de los partidos con representación parlamentaria y ratificado por el presidente Vázquez en sus anuncios de marzo de 2015 de incrementar la inversión de ciencia tecnología e innovación al 1% del PIB. Nuestro objetivo como academia expresado en varios documentos ha sido establecer los lineamientos para lo que aspiramos sea una política de Estado, con amplio respaldo de los actores políticos y sociales del ámbito nacional en ciencia tecnología e innovación.

A nuestro entender en el corto plazo se deben orientar los esfuerzos para conseguir a) recuperar en el próximo quinquenio un ritmo de crecimiento del número de investigadores incorporados formalmente al sistema nacional de investigadores no inferior al 10% anual; b) mejorar las condiciones de trabajo en nuestros laboratorios e instituciones de investigación para asegurar un incremento tanto en la calidad como el volumen de la producción científica por investigador; c) mejorar el aprovechamiento de las capacidades científicas generadas, tanto por el sector público como privado; d) potenciar a las instituciones de educación superior e investigación.

Por otra parte es necesaria una mirada sistémica de la ciencia y la innovación nacional. En efecto hoy se constatan numerosas inconsistencias entre los diversos instrumentos manejados para estimular el desarrollo científico. Muchos investigadores integrantes de nuestro Sistema Nacional de Investigadores no reciben financiamiento de sus proyectos por carencia de rubros, algunos jóvenes que egresan de nuestros posgrados no consiguen insertarse ni en la academia, ni en el Estado ni en las empresas, innovaciones de alto valor económico no son plenamente aprovechadas al no alcanzar mercados suficientemente amplios. Por ello, las medidas que se adopten deben propender a que se avance hacia un Sistema Nacional de Innovación bien articulado. La creación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología en la medida que se instrumente adecuadamente será un paso en la dirección correcta.

 A más largo plazo, les cabe a la ciencia, la tecnología y la innovación un rol central para enfrentar los desafíos identificados en el Bloque I: Desarrollo productivo e inserción internacional. Ello requiere definir una estrategia de desarrollo de las bases científico tecnológicas del país que tome en consideración el conjunto de las preguntas planteadas y de otras muchas que surgirán del debate social y proporcione, cuando corresponda, respuestas desde la ciencia. Hacemos por tanto expresa nuestra disposición a participar en las mesas del Bloque 1 para contribuir a la consecución de estos objetivos.

 

                                                             

Rodolfo Gambini                                                                               Rafael Radi