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  • Última actualización: Jueves 29 Junio 2017.
Miércoles, 02 Octubre 2013 12:18

Academia de Ciencias abre nueva realidad para el país

En diálogo con En Perspectiva, el secretario de la Academia Nacional de Ciencias, el doctor Rafael Radi, reflexionó sobre el valor que tiene para el país la creación de esta nueva institución. Al respecto indicó que este paso "agrega a Uruguay un claro ícono de las sociedades modernas, que no podíamos seguir sin tenerlo".

En medio de la discusión que el Gobierno mantiene para estudiar la matriz energética más conveniente para Uruguay y cuáles son las fuentes de energía que más se ajustan a nuestras necesidades; el lunes pasado se presentó en sociedad la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay, una institución creada por ley en 2009 pero que comenzó a funcionar recién a fines del año pasado.

Normalmente, en muchos países del mundo, cuando el Poder Legislativo o Ejecutivo tiene que resolver sobre temas de carácter científico acude a su Academia de Ciencias. Eso, hasta hace poco tiempo en Uruguay, no existía. Pero la situación acaba de cambiar.

Cuando todo comenzó “lo primero que nos planteamos fue dedicarnos a construir una buena ciencia nacional y que la densidad fuera la suficientemente grande para que la masa crítica pudiera batallar por la Academia. Llegó un punto donde no tener una Academia era no tener un ícono de una sociedad moderna, no se podía no tener y con este paso hemos obtenido ese ícono”, iniciativa que, además, “nos integro a las academias de ciencia del mundo” porque “de ahora en más Uruguay ya no mira de manera lateral a todos esos foros internacionales”.

Interrogado sobre la definición de Academia, Radi comentó que éstas, habitualmente, “congregan en las naciones a un conjunto de investigadores que han demostrado capacidad de producción y conocimiento científico tecnológico original, que tienen inserción internacional y pasan a configurar un nuevo ámbito que aborda temas de carácter científico tecnológico, pero con una mirada internacional y a mediano y largo plazo”.

El modelo que se eligió para Uruguay “fue muy analizado y discutido y llegamos a elegir uno similar al que se aplica en Brasil y EEUU, es una academia que acoge todas las áreas del conocimiento que abarcan ciencias duras tradicionales, la salud, las ciencias sociales y las humanísticas”.

Consultado acerca de los cometidos que la Academia tendrá, Radi explicó: “en líneas generales tienen que ver con el fomento de la actividad científica, ser un ámbito de asesoramiento a los poderes públicos del Estado, funcionar como espacio de divulgación del mundo científico, convertirse en un canal de diálogo transversal entre las áreas de las ciencias, propender a una mejor inserción de la enseñanza de las ciencias, oficiar de punto de apoyo de Uruguay para la interlocución, otorgar premios y generar foros, etc”.

A criterio del secretario de la Academia Nacional de Ciencias, en Uruguay el pensamiento científico “debe ser uno de los ingredientes que debe formar parte de la cultura de una sociedad” porque “nos genera una forma de ver las cosas, una forma crítica de pensar, saber donde buscar datos, ser incrédulos, y naturalmente llegar a conclusiones en un país con fuerte tradición humanística”.

Al cierre de sus declaraciones, Radi explicó que la Academia “consta de un máximo de 30 miembros de número, no es un sindicato científico aunque si es muy sensible a la realidad que a diario enfrentan los trabajadores en este sector”. En ese universo de hasta 30 miembros “los primeros 15, por ley, ya fueron elegidos por tribunales de las academias de ciencias de la región. Tenemos hasta tres años para completar la nómina”, concluyó.

Modificado por última vez en Viernes, 04 Octubre 2013 12:07